Recibir una cotización de página web y no saber si el precio es justo es una de las situaciones más comunes entre pymes. Dos propuestas por "un sitio corporativo" pueden diferir en un 300% y, al leerlas, no queda claro por qué. La razón casi nunca es el precio por hora. Es lo que cada una incluye y lo que deja fuera sin decirlo.
Por qué es difícil comparar cotizaciones
Una cotización es un documento comercial, no un estándar. Cada proveedor decide qué detalla y qué omite. Un número bajo puede significar eficiencia, o puede significar que el hosting, los textos, las revisiones y la mantención se cobran aparte, más adelante. Comparar solo el total es el error más caro.
Las 9 cosas que conviene revisar
- Alcance por páginas y funciones. Cuántas páginas incluye, qué secciones tiene cada una y qué funciones se cuentan (formularios, blog, integración con CRM, multi idioma). Lo que no está escrito no está incluido.
- Quién escribe los textos. Muchas cotizaciones asumen que el cliente entrega los contenidos. Si no los tienes, es una partida más, y suele ser la que retrasa el proyecto.
- Diseño propio o plantilla. Una plantilla adaptada y un diseño hecho para tu negocio son productos distintos con precios distintos. Pregunta cuál es el tuyo.
- Rondas de revisión. Cuántos cambios están incluidos antes de que se cobre por cada ajuste. Dos rondas es habitual, cero es una señal de alerta.
- Propiedad de lo construido. Quién es dueño del código, del diseño y del dominio al terminar. Un sitio que no puedes llevarte a otro proveedor te deja atado a quien lo hizo.
- Hosting y renovaciones. Dónde queda alojado, quién paga cada año y cuánto cuesta renovar. Un precio inicial bajo con un hosting caro es una forma de cobrar de a poco.
- Velocidad y SEO básico. Si el sitio se entrega optimizado para cargar rápido en el celular y con la estructura mínima para aparecer en Google, o si eso es un adicional.
- Plazos y forma de pago. En cuántas cuotas se paga y contra qué hitos. Pagar la mayor parte por adelantado, sin entregables intermedios, deja todo el riesgo de tu lado.
- Qué pasa después de entregar. Si hay garantía, cuánto dura, y qué cuesta la mantención o los cambios posteriores.
Un ejemplo típico
Una empresa recibe tres cotizaciones por su sitio nuevo. La más barata no incluye textos, hosting ni revisiones, y entrega el sitio en una plataforma cerrada. La más cara incluye todo, con código propio del cliente. Al sumar lo que falta en la primera, la diferencia de precio casi desaparece, pero solo se ve si alguien se toma el trabajo de leer lo que no está escrito.
Cómo comparar con orden
Arma una tabla simple con las nueve filas de arriba y una columna por proveedor. Donde no puedas llenar una celda, esa es la pregunta que debes hacerle antes de firmar. Un proveedor serio responde sin molestarse. Si evita la respuesta, ya tienes información.
Si ya tienes una cotización en mano y quieres una mirada independiente, Segunda Opinión revisa el PDF y compara el precio contra el mercado. Tarda minutos y no te compromete con nadie.